Tembleque. Toledo. Desde su plaza a sus molinos.

Tembleque, pueblo pintoresco de la Mancha, donde al pasear por sus calles las sorpresas van poco a poco apareciendo, motivo por el que os aconsejo estacionar por la calle de la Iglesia, y desde este punto, recorrer a pie el resto de la localidad.

 

Llegamos a Tembleque desde Ocaña, utilizando para ello la A4, sin mucho problema y sin confusión. Una vez en Tembleque, y aprovechando lo que nos queda de día claro, nos adentramos poco a poco en su corazón.

 

 

Lo primero con lo que nos topamos es con la Iglesia de la Asunción, en la plaza del Orden desde donde se comienza a vislumbrar una edificación, al principio un tanto extraña y sin duda diferente y que contrasta con lo que, en nuestro caso esperábamos.

 Motivados por la curiosidad nos dirigimos hacia dicha edificación, una especie de arco, o pasarela, entre dos edificios, dejando en su parte inferior, un hueco, como si de un paso que nos invitara a acceder a un espacio sorprendente. Descubrimos una estampa preciosa, aunque estropeada, en esta ocasión, por máquinas y obras que intentan, suponemos, embellecer aún más esta plaza Mayor de Tembleque.

 

Pues sí, a veces nos topamos con una situación que los visitantes o turistas no queremos ver, las obras que hacen no poder disfrutar con total plenitud de un monumento, y más si dicho monumento es la razón de la visita que se está realizando, éste ha sido nuestro caso, pero que por nuestra parte entendemos algo necesario, las obras en la pavimentación de la plaza Mayor hacen que no podamos disfrutar de todo el conjunto, aunque sí, por lo menos, hacernos una idea de lo que significa esta plaza Mayor, y de la belleza que nos muestra, con un estilo parecido a las corralas.

La plaza Mayor es de estilo barroco popular, y data del siglo XVII, sin duda un edificio que erige orgulloso en el centro de la localidad.

 

 

 

 

 

 

Frente a nuestra puerta de acceso observamos que está ubicada la oficina de información, aunque posteriormente descubrimos que dicha ubicación es temporal, por lo que tal vez, en nuevas visitas tengamos que preguntar por ella.

Al acceder a la oficina nos sorprende su decoración interior, así como una pequeña exposición en su segunda planta, en la cual, además de observar aperos de lo que era la vida cotidiana del campo, podemos obtener unas buenas vistas de la plaza Mayor… con sus obras.

Salimos de la oficina de información turística, y atravesamos la puerta que se encuentra frente a la que utilizamos de acceso. Por la calle Gracia llegamos hasta una ermita de planta octogonal, del siglo XVIII, reutilizada como Biblioteca pública, sin duda un ejemplo de buen uso de edificios, que ayudan a mantener la propia historia del lugar…

 

 

 

 

 

Seguimos por la misma calle para llegar hasta un lugar curioso, la Casa de Postas, junto al parque de mismo nombre, y ubicado frente al cuartel de la Guardia Civil.

 

 

Retrocedemos sobre nuestros propios pasos, esta vez queremos llegar a otro edificio singular de la localidad, el palacio de las Torres, también del siglo XVIII, aunque, al contrario que la ermita que pudimos visitar anteriormente, dicho edificio se encuentra en estado de abandono, con muchos daños en su interior, si bien, su fachada presenta la belleza con la que fue construido.

     

Continuando pocos metros, muy cerca el palacio, llegamos a la ermita de la Purísima Concepción, en este caso en uso eclesiástico.

 

 

 

Nos dirigimos al punto donde hemos estacionado, para poder desplazarnos hasta la colina donde se ubican los molinos de viento de Tembleque, para lo cual debemos pasar sobre la autovía. Este camino puede hacerse a pie, ya que el tiempo estimado del recorrido es de aproximadamente 15 minutos.

 

Los molinos de viento que podemos contemplar son prácticamente nuevos, cerca podríamos ver los restos de los originales que datarían de finales del siglo XVI.

 

 

Las vistas del anochecer desde este punto son una estampa increíble…

 

 

 

La noche se echa sobre nosotros, y es por ello por lo que tendremos que abandonar la localidad de Tembleque para dirigirnos a nuestro siguiente destino, que utilizaremos solamente a nivel logístico para descansar de una jornada repleta de palacios, molinos, sorpresas y descubrimientos personales.

 

La localidad elegida es Lillo, y en dicho punto se encuentra lo que hace un tiempo era un convento, y que ahora ha sido convertido en posada, con un nombre claramente identificativo de su historia “Posada Hospedería El Convento de Lillo“, el lugar os lo recomendamos, dado que, además de una estancia muy agradable, el yantar y viandas dispuestas han sido complacientes con nuestro paladares, como diría el ilustre Don Quijote.

 

Datos de contacto.

Posada Hospedería El Convento de Lillo

Calle Convento, 25, 45870 Lillo, Toledo / Teléfono 645 01 71 76

 

 

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