Almenara de Tormes. El bosque encantado

Viajes a dos Ruedas aprovechando los agradables días que nos da la primavera, se acerca a Almenara de Tormes, más concretamente al Centro de Interpretación “El Tormes” ubicado en dicha localidad, donde muchas sorpresas nos espera en nuestro camino, en nuestro paseo, a través del “BOSQUE ENCANTADO”

A pocos kilómetros de la capital Salmantina, se encuentra nuestro objetivo para hoy, por la carretera SA-300, y recorriendo escasos 20 km, llegaremos a la localidad de Almenara de Tormes, nada más entrar en su casco urbano, tomaremos la DSA-504, a la izquierda, en el primer cruce, para llegar, con ayuda de las diferentes señales que indican la ruta correcta, hasta la finca donde estacionaremos e iniciaremos este agradable paseo.

Durante el camino salvaremos el río Tormes a través de un ruidoso puente metálico, que inicialmente no da mucha confianza aunque tras conocer su historia esa confianza más o menos se recupera, dado que dicho puente fue utilizado para cruzar el río por los numerosos camiones en los trabajos de restauración de la zona, aunque esto lo contaremos más adelante.

 

Para poder realizar la actividad es necesario adquirir una entrada, con un coste de 3 €, precio único, y destinado a la conservación del lugar, dado que dicho coste se da en concepto de donativo.

 

 

Un museo.

Junto al estacionamiento podemos ver, estudiar y comprender muchos instrumentos y aperos de labranza utilizados  en nuestros campos, herramientas tradicionales que han sido el origen de lo que actualmente podemos utilizar. Sinceramente es sorprendente como nuestros mayores han sabido adaptarse a cada momento y crear una tecnología necesaria para cada labor a desempeñar.

Una vez disfrutado de este pequeño museo al aire libre es momento para iniciar nuestra inclusión al Bosque Encantado, objeto real de nuestra visita, para ello nos dirigimos al inicio del camino, acceso que se realiza junto al panel informativo.

 

Historia del lugar

Un poco de historia previa a nuestro paseo… y la razón del puente sobre el río Tormes.

El paraje en el que nos encontramos, allá por 1970 no era como el que podemos observar y disfrutar ahora mismo, su imagen distaba mucho de la actual, no en vano en dicha zona se encontraba una gravera, de dónde se extraían gran cantidad de arena y grava, que atravesando por el puente metálico que hemos cruzado, tenía como destino la construcción en las provincias de Salamanca y Zamora. Todo ello se llevó a cabo durante 20 largos años, tras los cuales se produjo un abandono de toda zona, y por tanto un lugar perfecto para crearse un vertedero incontrolado… somos así, aunque como algo positivo llega el tiempo del inicio de la recuperación.

Tras 6 años de abandono se inicia un trabajo de retirada de basuras y escombros, seguido de la incorporación y movimientos de tierras para crear un suelo fértil, con la ayuda del Regimiento de Especialidades de Ingenieros de Salamanca, seguido de la construcción del Centro de Interpretación, el albergue, un aula para formación, el museo al aire libre que hemos visitado anteriormente, así como otra serie de espacios que pueden disfrutarse por el público y por escolares de la zona.

Decisión

Tras la historia del lugar, iniciamos nuestro pequeño paseo por el Bosque Encantado… aunque debemos daros un pequeño consejo, simplemente no leas, ni estudies el cartel informativo que contiene el plano del paseo que daremos, así no descubrirás antes de tiempo lo que, poco a poco, nos iremos encontrando por el camino, claro que también te pasará lo mismo si no dejas de leer este post. Ahora llega el momento de tomar una decisión…

 

Si has decidido continuar ten en cuenta que nunca debemos salirnos del camino marcado, y que debemos respetar todo lo que poco a poco nos vayamos encontrando… debemos respetar la vegetación, la fauna y las esculturas… es nuestra responsabilidad mantener todo como nos lo hemos encontrado… nuestro deber es mejorarlo cuando sea posible.

Iniciamos nuestro paseo.

Atrevámonos a atravesar la entrada mágica, compuesta por dos mitades de una noria de agua…

 

Nos adentramos en el bosque con mucho cuidado, dado que somos como pequeños descubridores de un mundo mágico… con cautela seguimos el camino, el rastro hacia lo desconocido, pero no te desvíes en exceso porque a tu izquierda podrás caer en la trampa de enormes arañas, ya que el camino erróneo te hará que seas atrapado en unas enormes telarañas y… piensa en el tamaño de sus creadoras.

                

En este caso la mimbre es el elemento base de las telarañas creadas entre los árboles… siendo la primera escultura que podemos observar y disfrutar.

 

 

 

Es momento de retroceder a nuestro camino principal, y seguir poco a poco explorando.

Sorteamos pequeños pasillos de mimbre, en ese momento observamos que algo sobresale sobre la vegetación, sin duda es algo conocido pero de tamaño superior a lo que hasta ahora hemos visto…

Con una altura similar a los árboles que les rodea unos dientes de león aparecen ante nosotros, al acercarnos nos damos cuenta que debemos mirar hacia arriba, nos sentimos como pequeños gnomos.

 

 

Sin duda te viene a la cabeza la imagen de la infancia donde tomabas unos diminutos dientes de león y soplabas para que sus semillas iniciaran un largo viaje, ayudadas por el viento. Pero, espera, de repente en tu cabeza aparece una inquietante pregunta ¿qué pasaría si, en este preciso momento, semejante planta desprendiese sus enormes semillas?…, creo que sería mejor seguir y no esperar respuesta, dado que el hierro forma parte de su estructura.

Sigamos nuestra ruta… un espejismo aparece ante nosotros, que nos hace frotar los ojos, para asegurarnos que nuestra imaginación no nos engaña… unas figuras negras comienzan a aparecer… esas figuras de tamaño increíble crean una especie de muro, de barrera, que bloquea el camino.

Nuestra curiosidad nos obliga a acercarnos, no podemos evitarlo, y poco a poco comprobamos que nuestra vista nos confirma lo que nuestra imaginación nos había comunicado, una fila de gigantescas hormigas se dirigen en perfecta alineación a su impresionante hormiguero, tal vez tras finalizar la faena diaria, y con el trabajo hecho… su casa espera el regreso de toda la población, aunque para ello, algunas hormigas todavía tengan que bajarse del árbol al cual están encaramadas.

 

Rodeamos esta formación, y el árbol que sirve de base para algunas de ellas, para no molestarlas si pasáramos sobre ellas, vemos que no se inmutan, mejor, su tamaño es tan grande que podríamos tener algún percance en caso de molestarlas, por lo que seguimos sin hacer ruido por este camino que nos lleva a situaciones mágicas….

 

Es hora de imaginarnos una escena teatral, tal vez creada por títeres en el escenario de mimbre que se nos presenta a continuación, dónde, como pequeños actores o manipuladores de los títeres podremos adentrarnos en su interior, como deleite del público presente.

 

Continuamos con este aire cultural, iniciado por el anterior espectáculo imaginario, para poder observar un mural en el camino, impreso en las fachadas de una pequeña edificación, con título Mentha o Menta.

 

 

 

Sin poder remediarlo nuestra vista se dirige como si fuéramos una mariposa o abeja a una impresionante Amapola de color cobrizo, tal vez color óxido, con sus pétalos completamente abiertos y sus estambres a disposición de la fauna. Nuevamente, su altura solamente está acorde con los anteriores dientes de león, nosotros, pequeños animalillos que solamente podemos acceder a la parte inferior de su tallo.

 

Sigamos descubriendo pequeñas maravillas, o tal vez deberíamos decir grandiosas maravillas, si de su tamaño hablamos…

Nuevas palabras, formando poemas, se muestran en la pared de una pequeña edificación, que servía como refugio de aperos en el museo al aire libre que visitamos previamente y que ahora sirven como de folio para poder imprimir pequeñas obras de la literatura.

 

Volviendo a nuestro camino, observando el trabajo que realizan las polinizadoras sobre un grandioso girasol, el tamaño de los insectos es más proporcional a la planta que a nuestro propio tamaño, por lo que pensamos que es mejor dejarles trabajar sin causar molestias, total, somos muy pequeños para este último fin…

Es hora de prestar atención al camino, no debemos equivocarnos… no debemos tomar una ruta errónea. Dejamos a nuestra izquierda una escultura que representa la “trilogía del mimbre” para seguir el camino correcto, ese que nos lleva hasta la guarida de nuestro próximo descubrimiento.

 

 

 

Una espectacular Mariposa azul, la cual a través del despliegue de sus alas, nos  muestra todo su esplendor, aunque al igual que en ocasiones anteriores te sientes pequeño…

 

 

La misma sensación tenemos en nuestros dos siguientes descubrimientos, nos sentimos pequeños ante la presencia de la Mariposa Papilión, que se presenta ante nosotros con sus alas totalmente desplegadas, para poder ser observada…

 

 

Más adelante, algo más tímida la Mariposa Monarca, se presenta para ser observada, mientras con su posición nos muestra el camino que debemos seguir, y que debemos disfrutar en cada paso, a partir de ese momento, en ambos lados nos encontraremos el agua, como una impresionante escolta, para evitar que nos desviemos de nuestra ruta…

 

 

Poco a poco veremos pequeñas muestras de la flora que nos rodea, una especie de juego para descubrir a qué planta representa la pintura en piedra que nos encontramos a los lados del camino, sin duda este juego hace que estemos atentos, que comentemos las características y las diferencias que tienen los árboles, las plantas, la flora…

 

 

Llegamos a una pequeña puerta, una pequeña cancela, que muestra el final del camino, a partir de ahí una explanada dónde poder seguir disfrutando de todo este espacio recuperado gracias al esfuerzo de muchas personas anónimas que han dado tiempo para disfrute de todos…

 

Simplemente terminas la ronda por este pequeño bosque dando las gracias…

 

Si os atrevéis a adentraros, a disfrutar y descubrir lo que os hemos mostrado, os deseamos que podáis sentir todo lo que este estupendo paseo ofrece.

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