San Juan de Gaztelugatxe, la unión del hombre y la naturaleza

San Juan de Gaztelugatxe es de esos lugares que te enamoran y que no te dejan impasibles, produciendo nuevas sensaciones cada vez que lo visitas, y consiguiendo que al irte solo desees repetir la escapada. Su belleza es posible disfrutarla en cualquier época del año, no importa si es verano o invierno, consigue deslumbrar en todo momento.

Ubicado a unos 35 km al este de Bilbao, cerca de la localidad de Bakio, y bañado por el mar Cantábrico, en plena costa Bizkaina, San Juan de Gaztelugatxe es una porción de tierra realmente pequeña, la cual crea una isla en forma de cono, donde en su vértice, el punto más alto, se vislumbra una ermita o iglesia, pequeña y proporcional a la propia isla, dedicada a Juan Bautista.

 

Todos tenemos lugares más o menos importantes, más o menos preferidos, en mi caso es esta pequeña porción de tierra la que me obliga a sentir algo especial cada vez que la visito, incluso desde el mismo momento que comienzo a pensar en una nueva escapada.

 

Como ya hemos dicho anteriormente, la Isla se encuentra a unos 35 km de Bilbao, misma distancia, aproximadamente, que dista desde Gernika, otro lugar del que hablaremos en nuestra página, y que también merece un post independiente, aunque desde este último punto os recomendamos la ruta que nos lleva por la BI-2235, y que corresponde a un recorrido por la costa, por vistas impresionantes.

 

 

Recorrido desde Bilbao – Parking de San Juan de Gaztelugatxe.

 

 

 

 

Recorrido desde Gerkina – Parking San Juan de Gaztelugatxe.

 

 

 

 

Al tomar el desvío hacia nuestro destino, llegaremos a una zona donde podremos optar por  uno de los parkings que están disponibles, aunque nuestro consejo es el de no utilizar el primer parking que vemos en el mismo cruce, ya que existe una larga distancia hasta el inicio de la ruta.

Una vez en el parking debemos iniciar una pequeña y maravillosa ruta caminando, agradable, pero no exenta de pendientes…

 

 

 

CONSEJOS: Para realizar la ruta, por nuestra parte queremos aconsejaros llevar agua, calzado muy cómodo, linterna, en caso que queráis disfrutar de la puesta de sol, y ojos muy abiertos, parar en cada rincón y disfrutar de las vistas, del aire…

 

La ruta está debidamente señalizada, dejaremos un pequeño bar a la izquierda y tomamos una especie de callejón asfaltado en descenso, para seguir la señalización.

Lo primero que encontraremos, será un pequeño cruce, os aconsejamos ir al mirador, para admirar las vistas y luego podremos retroceder para seguir la ruta hasta la ermita. Continuando nuestro paseo, llegamos hasta una carretera, que actualmente sigue en uso, aunque con acceso restringido, giraremos a la izquierda, caminando hasta el antiguo parking, utilizado de forma habitual, cuando el lugar no era tan popular y no recibía tantas visitas, hasta aquí recuerdo haber llegado en coche cuando era pequeño, en mis primeras visitas.

 

Algo que puede llegar a sorprendente es que durante todo el trayecto podrás oír en varias ocasiones el toque de una campana, no te preocupes, podrás disfrutar incluso de dicho sonido, y más adelante conocerás el sentido del constante y repetitivo sonido.

La zona del antiguo estacionamiento ha sido aprovechada para ubicar unos baños públicos, además, seguramente aprovecharás para asomarte a la barandilla de madera y observar, con ojos muy abiertos, la maravilla que se presenta ante ti.

      

        

 

Llegamos hasta el punto donde comienza el puente de piedra, creado por la mano del hombre, y que hace las veces de puerta de acceso a la isla, atravesándolo comenzaremos a ascender por el camino empedrado, compuesto de, solamente, 241 peldaños, ascendiendo hasta la cumbre, donde nos encontraremos una pequeña plaza y la ermita dedicada a San Juan Bautista.

La leyenda o historia dice que hasta aquí llego San Juan Bautista, motivo por el que dicha ermita le fue dedicada.

 

 

 

 

 

 

 

La tradición cuenta que al llegar a la ermita verás en su fachada principal una gruesa cuerda, unida a una campana, si pides un deseo y haces sonar la campana tres veces, dicho deseo se cumplirá. Éste es el motivo por el que durante la ruta has podido oír numerosas veces el sonido de la campana, todo dependerá del número de visitantes que haya tenido la ermita antes de tu llegada. Evidentemente, te invitamos a hacerla sonar.

La construcción que podemos observar, no es original, la historia indica que con anterioridad hubo una ermita aún más pequeña, pero que tras numerosas batallas e incendios, dicha ermita fue abandonada y expoliada, aunque los túneles existentes se siguieron utilizando para, según las leyendas, encerrar a las brujas que realizaban aquelarres, o akelarres,  en la zona y que la inquisición perseguía y capturaba.

 

 

En 1886 se destruyeron los restos y se reconstruyó la edificación que hoy podemos observar, todos los restos encontrados fueron tirados al mar.

 

Es hora de disfrutar de todo lo que nos rodea, de la Costa Bizkaina, de la luz, de las olas y el olor a mar y sin duda, os recomiendo que si es posible, de algo tan impresionante como la puesta de sol.

 

Seguramente estarás cómodo, disfrutando, pero tras el tiempo que estimes oportuno deberás volver, no dejes que la noche se apodere del momento, dado que la bajada es complicada, por los numerosos e irregulares escalones, deja que algo de luz natural alumbre e ilumine tu camino, en caso contrario enciende tu linterna (o la linterna de tu teléfono, si todavía tiene batería tras las numerosas fotos que habrás realizado) y disfruta de la vuelta igual que has podido disfrutar en el camino de ida…

 

Poco más os podemos aconsejar o contar de este maravilloso lugar, seguramente durante el camino de vuelta no podáis evitar echar la vista atrás y seguir observando el espectáculo creado en unión, entre la propia naturaleza y la mano del hombre, y que sin duda sirve para llenar nuestros ojos y nuestros pulmones de fuerza y de aire limpio, lleno de un perfume a mar…

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Un comentario en “San Juan de Gaztelugatxe, la unión del hombre y la naturaleza”

  1. Vaya, que sitio más interesante, si es que España está llena de maravillosos rincones con encanto como este, y nos afanamos en visitar el extranjero, la verdad es que este es un sitio que apuntar con el fin de visitarlo algún día

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