Nuestra historia tiene muchos elementos para poder ser estudiada, la cultura a través de los libros, música, pintura, etc… las raíces de las gentes, nuestras tradiciones, los monumentos que pueden ser vistos y/o visitados pero también a través de los restos de lo que antes era y ahora ya no es…
Sin duda la vida da muchas vueltas, y lo que antes no era rentable, hasta el punto que era más barato abandonar la zona industrial que intentar reconvertirla, ahora con el aumento del precio del cobre, material que se valora en bolsa, y la gran demanda del mercado chino, esta industria ha vuelto a resurgir, abriendo nuevamente algunas de las minas anteriormente abandonadas, para retornar con su histórica actividad, aunque evidentemente con los medios actuales. Indicar que durante 2015 se crearon unos 600 empleos directos con la actividad de extracción de cobre. (Mina con actividad industria a 2 km de Minas de Riotinto)
Para poder aprovechar el tiempo de la visita a este parque / museo, es importante tener en cuenta que existen diferentes posibilidades y zonas a visitar, las cuales detallamos a continuación, y que, dependiendo del tiempo que tengamos, podrán ser visitadas individualmente o combinándolas entre ellas, (Link Parque Minero)- Museo Minero, edificio principal, antiguamente hospital, ubicado en el pueblo de Minas de Riotinto, donde se encuentran localizadas las taquillas de expedición de tickets para poder visitar el resto de puntos.
- Ferrocarril Minero, Máquina de Gasoil y cuatro vagones dispuestos para poder realizar un tour a través de las Minas de Riotinto, y paralelo al río del mismo nombre.
- Peña de Hierro, Mina actualmente sin uso industrial, de pequeñas dimensiones y destinada antiguamente a la extracción de metales. Se encuentra a unos 10 km de Minas de Riotinto, y unos 3 km de Nerva, es necesario desplazarse desde el museo en el propio vehículo, por accesos asfaltados.
- Casa 21, ubicada en el barrio de “Bella Vista”, dentro del complejo urbanístico creado por la empresa propietaria de las minas, para los responsables de la explotación, y conocido como el barrio inglés.
En nuestro caso pudimos visitar y realizar todas las actividades, 18€/persona, y sinceramente, tras la visita indicar que merece la pena, si bien es necesario disponer de 4,5 h por la mañana, de 10.30 a 15.00 horas, tiempo para la comida y unos 30 minutos para poder visitar Casa 21, para poder completar cada una de las visitas disponibles, siguiendo el horario acordado con la organización, en el momento de adquirir los tickets correspondientes. (10.30 h es la hora de inicio de actividad en el Parque)- 10:30 h – Visita al museo – 1,5 h, de forma tranquila y leyendo la información existente.
- 12:00 h – Inicio de la visita a Peña de Hierro – 1,5 h, por medio del vehículo privado y siguiendo a un coche guía se realiza desplazamiento (10 km) y visita, para retornar a la parada del Ferrocarril Minero.
- 13:30 h – Ferrocarril Minero – 1,5 h, recorrido de unos 12 km por tren, vías privadas, 15 minutos para poder contemplar a nivel de suelo el Río Tinto, y retorno al punto de partida. La visita finaliza a las 15.00 horas.
- 16.00 h – Hora de re-apertura de los museos y actividades del parque, momento que aprovechamos para visitar Casa 21, por libre, con una duración aproximada de unos 30 minutos.
Tal como comentamos en la pequeña y breve descripción anterior, el museo se encuentra ubicado en lo que, en el momento en que las minas se encontraban en pleno rendimiento, era el antiguo hospital de la empresa Río Tinto Company Limited, empresa británica que explotó las minas entre 1873 y 1954.
Al salir de esta reproducción aparecemos en dos salas dedicadas a la época romana y edad media, (foto procedente web museo).
Las siguientes salas, las ubicadas a la derecha, sentido salida del museo, corresponden a salas dedicadas a mostrar la maquinaria utilizada en las minas, como trenes de interior, barreneros, o incluso locomotoras de vapor, traídas en el inicio de la Revolución Industrial desde Gran Bretaña, expresamente para su uso en las Minas de Riotinto, siendo una de las causas de los problemas sociológicos de la zona (foto procedente web museo).

Es una mina en la que se inició su actividad en época Romana, aunque con mayor explotación entre los siglos XIX y XX, período durante el cual, varias empresas fueron las propietarias y responsables de la extracción de los metales. La mina se clausuró en 1972.
Lo primero, tras acceder por su puerta cerrada es adentrarnos por una galería minera completamente oscura, tras el encendido de unas pequeñas luces, iniciamos nuestro camino hasta llegar a una primera zona, donde observamos una estantería llena de cascos, que iremos tomando para ponerlos y poder seguir con la visita.
Siguiendo por la galería, única que podrá visitarse, llegamos al final de la misma, a una zona abierta, parecida a un balcón, desde donde se puede observar la mina a cielo abierto, y los restos de las voladuras que conseguían poner al descubierto los metales que eran extraídos.
La mina se encuentra llena de agua, hasta nivel freático, debido a que dicho agua no es extraído por bombas, algo normal en una mina en explotación, motivo por los que los pisos inferiores a este nivel freático se encuentran inundados y no es posible visitarlos.
Este hecho provoca que el agua tenga un alto nivel ácido, por lo que no es muy conveniente tocar el agua, en piel no tendrías problemas, si te lavas, claro, pero en la ropa u objetos, si llegan a tener contacto con esta agua conseguirá un maravilloso souvenir, tal como nos relató el guía, dado que el agua es más ácida que la lejía.
Al salir de la mina, dirección el parking, observamos el suelo existente en los alrededores, llamándonos la atención los restos que en el seco suelo pueden observarse, restos de color verde, procedente del azufre existente en la tierra que nos rodea, que al llover son sacados por el agua hasta la superficie, y que pueden verse por toda la zona que nos rodea, a varios kilómetros a la redonda.
Dejamos la Mina de Peña de Hierro, para que, una vez en nuestros coches, sigamos nuevamente al vehículo guía hasta la estación de ferrocarril privada del propio antiguo complejo de Riotinto.
Llego la revolución industrial a Gran Bretaña, y desde allí, rápidamente se trasladó, por intereses propios del Gobierno y de la empresa, a las minas de Riotinto, creando un medio de transporte ferroviario propio y privado, que conectaba las minas con el puerto de Huelva, pasando de las limitaciones de transporte anteriormente indicadas a lo que una máquina de vapor, al principio, o una diésel al final, podía transportar. Este hecho unido a diferentes máquinas para la extracción de mineral, consiguieron aumentar la explotación de las minas.
Como nota importante, la red ferroviaria privada de Minas de Riotinto disponía de más de 300 km de vías, 1300 vagones, 2000 vagonetas, 150 locomotoras, (7 eléctricas), muchos de estos restos pueden verse en una de las estaciones intermedias del recorrido, a la espera de la restauración que la Fundación está realizando, poco a poco, de locomotoras, vagones, vagonetas, edificios, vías… y otros elementos que van siendo localizados y descubiertos, gran labor por parte de la Fundación Minas de Riotinto.
Actualmente la Fundación Río Tinto ha conseguido restaurar unos 12 km de vía, así como varias locomotoras diésel, además de la locomotora de vapor en activo más antigua de Europa
Restos de la actividad industrial existente en el pasado, que han llegado a crear verdaderas montañas artificiales de escoria, montañas más duras que el propio hormigón. Se puede llegar a observar la figura interior de las vagonetas que transportaban esta escoria incandescente.
Seguimos el curso del río.
Tras recorrer los 12 km de vía que han sido recuperados, llegamos a la estación de «Los Frailes», donde podemos bajar, y poder acercarnos al río, recordando el problema que podría suceder en caso de llegar a contactar el agua con la ropa, por lo que en todo momento evitamos los riesgos de caer a sus aguas.
En nuestro caso seleccionamos el restaurante Atalaya, por varias sencillas razones, sabíamos dónde estaba porque lo vimos por la mañana, asegurábamos una zona para estacionar y parecía un lugar interesante para probar la comida de la zona, sinceramente no nos equivocamos, además de cumplir con lo que buscábamos, el precio era muy correcto así como el servicio prestado.
NOTA IMPORTANTE: En caso de decidir ir a comer a un restaurante de la localidad, el consejo es ir sin perder el tiempo, dado que muchas son las personas que harán lo mismo, por lo que la diferencia de llegar cinco minutos más tarde, se traslada en salir una hora más tarde de comer.
En la localidad existe un barrio inglés, llamado «Bella Vista», construido por la primera propietaria de la explotación minera, donde se ubicaron las viviendas destinadas al alojamiento de los responsables de la mina.
Entre estas viviendas, encontramos una con mayor protagonismo que el resto, denominada Casa 21, asignada al máximo responsable de la explotación minera.
Debemos indicar, porque es de agradecer, el trato y profesionalidad de la persona de la Fundación que se encontraba controlando el acceso a Casa 21, mostrando alegría, atención y conocimiento por las respuestas de aquellas preguntas que los visitantes realizábamos, más teniendo en cuenta que la visita de esta casa se realiza de forma libre.


















































































