PLASENCIA Y LA VERA. Historia y Naturaleza. Por Roberto


Hidalgo caballero es nuestro protagonista, ahora, extremeño, como centro de atención en una nueva historia por tierras de la Vera y Plasencia.
Con este pequeño guiño a nuestro ilustre Cervantes, queremos comenzar el relato donde ponemos como hidalgo a nuestro compañero Roberto, el Gran Roberto, y con él, su fiel montura pitufa, su Suzuki GSX650F.

Buen tiempo, o por lo menos falta de lluvia, es uno de los requerimientos y necesidades que cualquier motero buscamos para iniciar una escapada, y en esta ocasión se cumplió, por lo que subido a la Suzuki, nuestro compañero Roberto se echó a la carretera para poder realizar esta ruta que os presentamos.
 
Es la primera vez, seguro que no será la última, donde hemos intentado plasmar la experiencia de un compañero, hoy le toca a Roberto, y que sin duda ha conseguido crear la necesidad de repetir los pasos que os vamos a presentar, para, con ello, poder sentir todo lo que él nos ha transmitido a través de este humilde medio de comunicación.
 
Nuestro compañero, a modo de presentación, tiene una gran experiencia en viajes y rutas, tanto por motivo profesional como personal ha pateado muchos kilómetros de nuestra geografía, y también de Europa, por ello, puede ser un buen embajador de nuestra afición. Así mismo, es conocedor de nuestra variedad gastronómica, donde ha demostrado el gusto por las cosas buenas. Todo ello hace que sus rutas e historias estén muy en línea con lo que este blog pretende, aunque debemos tener en cuenta que el punto origen de nuestro compañero será diferente al nuestro, consiguiendo una gran variedad en las rutas presentadas en el blog.
 
NOTA BLOG: En paralelo a ésta presentación será publicada una ruta que tendrá como origen Ávila y que discurrirá justo por el norte de la presente, Teniendo el punto común entre ambas rutas, El Piornal y Navaconcejo (más concretamente el cruce de la N-110 con la carretera CC-17.5 y gasolinera colindante al cruce), ambas podrían unirse para realizar una ruta de dos días y más completa. Ver ruta – Puerto el Pico y valle del Jerte.
Punto de origen diferente al habitual, iniciaremos la aventura desde Cáceres, buen inicio para esta ruta que discurrirá por la provincia de Extremadura. Ver ruta aquí
 
 
 
 

Desde este punto, y iniciaremos de una buena forma, cogiendo fuerzas para todo el caminó, desayunando como se merece, para lo cual, nuestro compañero se dirige hasta la localidad de Casar de Cáceres para poder degustar uno de los manjares que esta zona produce, más bien el ganado de esta zona… La Torta del Casar, que untada en una buena rebanada de pan hace de la tostada algo más que un simple desayuno…

 
  
Una vez dada buena cuenta del desayuno, tomando la N-630, se llega hasta el embalse de José María Oriol o embalse de Alcántara I, donde es posible contemplar los restos del puente Romano de Alcotar, al ser un embalse construido por la mano del hombre, más concretamente por las necesidades de la compañía Iberdrola en 1969, cuando el presidente era D. José María Oriol, motivo por el que se le concedió el nombre a la presa.
 
 
 
 
 
 
Con esta pequeña parada podemos reencontrarnos con esa historia de construcción y necesidad de destrucción que durante un período de tiempo fue necesario ejecutar, aunque siempre habría dos opiniones, o más, que podrían recogerse. Como algo positivo podremos decir que, por lo menos en esta ocasión, podemos observar algo de lo que el agua cubrió.
 
Desde este punto, y una vez reiniciada nuestra andadura, llegamos a Plasencia, donde realizaremos dos paradas, la primera para contemplar su muralla medieval, desconocida por muchos, aunque con buena presencia según el tramo que visitemos.
 
 
 
Mientras que una segunda parada nos llevaría hasta las puertas de la Catedral.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ahora, al salir de Plasencia, tomamos la N-110, con dirección a Ávila, carretera común con la Ruta del Jerte, de la que hablaremos en otra entrada, y justo antes de la Localidad de Navaconcejos, al dejar a la izquierda el balneario del Jerte, tomando una salida hacia la derecha CC-17.5 hacia Piornal y Valdastilla, justo 5 metros después de este punto tendríamos una gasolinera de Repsol.
 
La carretera, con un asfalto desgastado y con arena suelta, hace que la velocidad que debemos adoptar sea reducida, con el fin de eliminar el máximo riesgo en la conducción, aunque hace que podamos disfrutar de la cantidad de cerezos que flanquean ambos márgenes de la carretera.
 
Entre las dos poblaciones indicadas con antelación, Piornal y Valdastilla, en una curva a izquierdas podemos ver una carretera, que tomaremos, con un cartel indicativo de Cascada del Caozo, la cual, tras 600 metros nos llevará hasta este punto de increíble belleza, con una claro protagonista, el agua, que discurriendo entre las piedras, y por las diferencias y cortes de las rocas, hacen de este lugar una zona característica de cascadas y saltos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Seguimos contemplando este maravilloso efecto que hace el agua, en otra zona cercana a este punto, en el tramo que nos llevará a la localidad de Garganta la Olla, a la cual accederemos tomando la CC-17.4, aunque antes pararemos durante el trayecto en la zona de las piscinas naturales de dicha localidad.
 
 
 
 
 
Es momento de aprovechar la estancia para acercarnos a otro punto emblemático de Garganta la Olla, el mirador de “La Serrana”, de especial atención por las vistas que podremos tener frente a nosotros, desde este punto
 
 
 
 
La estatua representa a la Serrana de la Vera, protagonista de varios romances y obras literarias de autores como por ejemplo Lope de Vega
 
 
Esta estatua la encontramos en la carretera que une la Localidad visitada de Garganta la Olla con nuestro siguiente punto de parada y vista, distante unos 5 kilómetros, el Monasterio de San Jerónimo de Yuste, o más conocido como simplemente el Monasterio de Yuste.
 
Hasta allí se dirige nuestro intrépido compañero, para visitar este singular y famoso lugar.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cerca del Monasterio encontramos un lugar diferente, al menos curioso, y que a muchos visitantes llega a extrañar, aunque sigue siendo parte de la historia, no es algo que piensas puedes encontrar en estos parajes, nos referimos al Cementerio del Soldado Alemán, un cementerio donde están enterrados todos los soldados alemanes caídos en España durante la I y II guerra Mundial.
 
En dicho lugar podremos ver la placa que reza, (traducción del alemán)
 
En este cementerio de soldados descansan 26 soldados de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda Guerra Mundial. Pertenecieron a tripulaciones de aviones que cayeron sobre España, submarinos y otros navíos de la armada hundidos. Algunos de ellos murieron en hospitales españoles a causa de sus heridas. Sus tumbas estaban repartidas por toda España, allí donde el mar los arrojó a tierra, donde cayeron sus aviones o donde murieron. El Volksbund en los años 1980–1983 los reunió en esta última morada inaugurada en presencia del embajador de la República Federal de Alemania en un acto conmemorativo hispano-alemán el 1 de junio de 1983. Recordad a los muertos con profundo respeto y humildad.
 
 
 
 
 
 
 
 Seguimos por la misma carretera, que finaliza en Cuacos de Yuste, donde a mitad de camino antes de Jaraiz de la Vera, frente a una fábrica de Pimentón, tomaremos una carretera a la derecha dirección “El Lago”, donde podremos disfrutar de una presa y del restaurante a la orilla del río, que será el lugar idóneo para una merecida comida.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Una vez saciadas las hambres del día, y completado con un merecido café, será el momento de iniciar la vuelta a nuestro lugar de origen, para poder compartir esta experiencia con todo aquel que lo desea, a la vez de poder planificar la siguiente aventura a manos de nuestras máquinas.

Una vez llegado al fin de la historia, no queda otra que agradecer de forma personal a Roberto el tiempo dedicado, así como las fotos mostradas y que ha puesto en disposición de todos nosotros. Gracias.

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4 opiniones en “PLASENCIA Y LA VERA. Historia y Naturaleza. Por Roberto”

  1. Jejeje a ese tio tan guapo lo conozco yo…….
    Es una ruta relativamente corta, aunque si te paras como yo a ver crecer una flor, a escuchar el viento soplando entre los cerezos y la corriente del agua de los arroyos discurriendo sobre la piedra desnuda, se te echarà la tarde/noche encima como a mi jejeje.
    Muy bien descrita he historicamente detallada Jose, gracias por publicarla en tu blog.

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