EL POZO DE LOS HUMOS. Vista y oído

A diferencia de los edificios y construcciones creadas por la humanidad y que rápidamente podemos encontrarnos en cualquier rincón junto a una calle o una carretera, hoy vamos a hablar de un monumento creado por la Naturaleza, El Pozo de los Humos, al que debemos llegar caminando, para poder experimentar y encontrar un lugar donde la Naturaleza y el agua, la vista y el oído, son protagonistas.

Poco a poco este lugar se está convirtiendo en emblemático y por tanto, cada vez más conocido, llegando a ser el verdadero protagonista del atractivo de la zona y los pueblos que tienen la suerte de ubicarse alrededor, siendo un motivo más de peregrinación turística.
  
Muchas veces hemos estado en el Pozo de los Humos, aunque cada vez que repetimos son más numerosos los grupos de personas que nos vamos encontrando, más caótico el acceso a la zona de estacionamiento cercano a dicho lugar, y más estropeado, por la zona de Masueco, se encuentra dicho acceso, aunque sin duda todo esto se olvida al llegar al punto objeto de esta excursión que os presentamos.
 
En pleno Parque natural de Las Arribes del Duero (O también llamado Los Arribes del Duero), y en el curso del río Uces, justo entre las Localidades de Masueco y Pereña de la Ribera (como si pudiéramos trazar una recta entre ambas localidades), nos encontramos con una increíble cascada de unos 50 metros de altura y una melodía musical creada por el propio agua.
 
Para poder visitar éste lugar es importante tener en cuenta varias cosas que os comentamos a continuación.
 
El río Uces no tiene una regulación previa a este salto, por lo que es conveniente visitar la cascada en momentos de deshielo o momentos posteriores a las lluvias, primavera, dado que en verano el caudal será menor, y no será tan espectacular.
 
El acceso se realiza por caminos sin asfaltar, por lo que habrá que extremar la precaución, y evitar épocas de lluvias prolongadas.
 
Conviene ver la cascada desde las dos zonas visitables, aunque cada zona esté ubicada en una localidad diferente y haya que desplazarse entre ambas (15 km distan la una de la otra por carretera), merece la pena. Posteriormente os indicamos como llegar a cada zona.
 
 

Si tienes dificultad para andar, o condiciones físicas limitadas, nuestra recomendación es realizar solamente la segunda parte, (Por Pereña)

Siempre deberemos tener cuidado de los niños, dado que existen acantilados y zonas de gran altura por la que pueden caer (misma recomendación para mascotas, aconsejable ir atadas, para evitar riesgos con resto de transeúntes)

Como llegamos hasta El Pozo de los Humos.

La zona está ubicada en la provincia de Salamanca, Noroeste, y cerca de la conocida población de Aldeadávila.
 
La primera visita la realizaremos por la zona de Masueco, para lo cual llegaremos hasta dicha población, en nuestro caso desde Vitigudino, por la carretera SA-314, al llegar a la plaza giramos a la derecha, y siguiendo las señales, tomamos un camino sin asfaltar de sentido único que tras 2 km aproximadamente, nos llevará sin pérdida hasta un cruce perpendicular, nuevamente a la derecha, y otros trescientos metros, donde nos encontraremos con una zona para estacionar, mucha precaución con el estado del acceso. Link para ver detalle ruta desde Masueco a Cascada
 
 
 Desde allí, andando, iniciamos la ruta, descendiendo, hasta llegar al punto de la cascada, donde seguramente notaremos una ligera brisa cargada de pequeñas gotas de agua que te hacen sentir de una forma especial, además de refrescar el ambiente. (Buena zona para tomar un pequeño bocado y descansar)
 
 
Una vez en este paraje es necesario y muy importante e incluso obligatorio, disfrutar, olvidar y oír todo lo que la naturaleza, pájaros y agua nos brindan, las sensaciones a través del oído y la vista nos llevarán a la relajación y tranquilidad que solamente se consiguen en lugares como en el que nos encontramos.
 
Podría describiros lo que en este lugar se puede sentir, aunque creo que mejor lo expresó D. Miguel de Unamuno, en parte de la publicación de la revista bilbaína ‘Ecos Literarios’ (19 de marzo de 1898).
 
El primer pueblo de La Ribera a donde llegué fue Masueco… Al siguiente día de mi llegada fuimos a ver la cascada de los Humos, en los arribes de uno de los afluentes al Duero… Es singular el atractivo del agua. Estaríase uno las horas muertas contemplándola fluir, dejándose ganar el espíritu por la sensación purísima que su constante curso nos produce. El agua es acaso la que mejor imagen nos ofrece de la quietud en el movimiento, del solemne reposo supremo que del concierto de las carreras de los seres todos surge. En el estanque duerme el agua reflejando al cielo, pero con no menos pureza lo refleja en el cristal de un sosegado río, cuyas aguas, siempre distintas, ofrecen la misma superficie siempre. Y en la cascada misma, por donde se despeña bramando, preséntanos una vena compacta, una columna que acaba por parecer sólida. ¡Enorme fuerza la que sin aparato alguno, con la sencillez del coloso, despliega!… Es una de las más hermosas caídas de agua que pueden verse entre aquellos tajos adustos. Divídese la cascada mayor en dos cuerpos debido a un saliente de la roca, y va a perderse en un remanso de donde surge el vapor que ha valido al paraje el nombre de los Humos. Junto a la inmensa vena líquida, a su abrigo, en las quebraduras y resquicios de la roca, anidan palomas que revolotean en torno del coloso. Este irá desgastando poco apoco el desnivel que le produce, y es seguro que cada año se achica la cascada, aunque sólo sea en un milímetro o en fracción de él. ¡Los siglos que habría necesitado el agua para excavar tales tajos y reducir análogas cascadas!
 
Sorprendente el arcoíris que forma el agua al caer y ascender en forma de pequeñas gotas de agua que se mantienen…
Tras el merecido y buscado descanso llega una realidad que es visible ante nosotros, si queremos regresar no nos queda otra que ascender por donde plácidamente descendíamos con anterioridad… aunque podremos seguir contemplando todo el paraje que está ante nuestra vista, además de pensar en lo que nos puede llegar a descubrir la siguiente zona por donde nuestros ojos podrán, de nuevo, contemplar la cascada, de forma diferente y con perspectiva frontal.
 
Una vez lleguemos a la zona de estacionamiento, recobramos el aire, en menor o mayor tiempo, según la velocidad de ascenso elegida, para tomar el camino por donde hemos llegado, y seguir recto, dejando a la izquierda la vida de acceso al paraje, tras este primer cruce nos topamos con otro, que indica la dirección para caminantes, y que nuevamente dejaremos a nuestra izquierda, para tomar el que nos indica una señal en madera, que coincide con un tramo peor al que hemos tenido hasta este momento para llegar al pueblo de Masueco, que dejaremos para tomar la carretera dirección a Vitigudino SA-314, tomando en el primer cruce la carretera dirección Pereña, distante unos 10 km del punto de salida.
 
 
Al aproximarnos a Pereña, tomamos la primera entrada a la localidad, no es la entrada principal, pero nos facilitará el acceso a la ruta que queremos tomar, dado que frente a nosotros aparecerá una indicación para seguir por la izquierda y nuevamente tomar una calle otra vez a la izquierda, a partir de este momento, una pista de unos 5 km, nos llevará hasta la zona de estacionamiento de este nuevo enclave, pista que se encuentra en mejores condiciones que el acceso por Masueco, y un ancho que permite el cruce con otros vehículos.
Una vez en el estacionamiento, dependiendo de la época del año, podremos ver que la barrera se encuentre abierta, con posibilidad de hacer otros 2 km más, o cerrada, por lo que el camino lo deberíamos hacer andando. (En nuestro caso indicar que siempre hemos hecho estos dos últimos kilómetros andando, estamos en una zona protegida y con acceso restringido, el paseo es relajante y sencillo)Estos momentos son los que hacen recordar que estamos en un paraje Natural, que debemos conservar y por tanto cuidar, dado que lo compartimos con el resto de habitantes…

 
 
 
 
De una forma u otra, llegaremos a una segunda zona de estacionamiento, desde la que podremos acceder a una especie de descampado, cuidado con posibles caídas en altura por asomarnos donde no debemos…, desde la que podremos admirar de forma frontal la cascada del Pozo de los Humos.
 
 
 

Volviendo a Salamanca no podemos desaprovechar la oportunidad de visitar la presa de Almendra, en este caso completamente llena de agua, días atrás se realizó una apertura de la presa de forma controlada para bajar el nivel, dado que se preveía, como así ha sido, un nuevo ascenso de nivel.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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