PORTUGAL. Lisboa, Setubal, Sesimbra, Triángulo costero.

En varias ocasiones hemos visitado nuestro país vecino, aunque en esta ocasión iremos hasta el límite con el Atlántico, disponiéndonos a realizar un triángulo con los vértices ubicados en Lisboa, Setubal y Sesimbra, las dos últimas localidades ubicadas al sur de la primera.

 

 

LISBOA

Comencemos nuestra visita por la ciudad más grande, y capital de Portugal, por la impresionante Lisboa, que muestra mezcla de historia y modernidad en cada rincón, una mezcla que han sabido combinar, sin crear contrastes disparatados o diferencias entre lo nuevo y lo viejo, entre lo tradicional y lo espontáneo, haciendo un ejercicio integrador.

 

Varias son las zonas que debemos visitar en Lisboa, la zona de la Catedral y el Castillo, la zona entre la plaza del Comercio y la plaza del Rossio junto con el Barrio Alto, así como la zona de la Torre de Belém y Los Jerónimos, siempre teniendo en cuenta las calles que rodean cada una de las  zonas anteriormente descritas, y sin olvidarnos de la juvenil y bulliciosa zona del Parque de las Naciones, con sus numerosos restaurantes.

 

Llegamos a la hora de comida, así que aprovechamos para iniciar de forma contundente nuestra visita a la ciudad, y como no puede ser de otra forma, lo mejor es con gastronomía de la zona, y que mejor, que un suculento arroz con marisco.

 

En este caso nos disponemos a degustar nuestro arroz en Fama D’Alfama, ubicado cerca de la Catedral, y zona de estacionamiento, Rua do Terreiro do Trigo, 80.

 

 

 

Comencemos por la zona de la Catedral y el Castillo

Desde nuestro restaurante comenzamos a caminar dirección a la Catedral, la Sé de Lisboa, con su impresionante fachada y duro ascenso, y donde nos daremos cuenta que algo común en Lisboa, es que estés donde estés, siempre hay gente alrededor…

Seguimos nuestro ascenso para encontrarnos con una imagen típica de Lisboa, su tranvía, sobre raíles que forman un entramado o tela de araña por las calles lisboetas. Aunque, cuidado con este elemento, dado que llega a ser un verdadero peligro para nuestras motos.

 

                   

 

Recorriendo las calles, y a medio camino del Castillo, nos topamos, en mitad de la calle, cortando el paso y la circulación debido a su descubrimiento, un Teatro Romano, el cual, actualmente, se encuentra protegido por medio del vallado, pero dejando visible su interior. Sin duda, una demostración de que Lisboa es un secreto enterrado, una ciudad dormida bajo los cimientos de la despierta ciudad actual.

Rodeando el Teatro Romano, o lo que queda de él, nos topamos, tras el esfuerzo del ascenso, con la fachada del Castillo de San Carlos, ubicado en la colina más alta del barrio de Alfama, como comentario personal, tal vez demasiado caro para lo que en su interior podemos ver, salvo las espectaculares vistas de Lisboa que tendremos desde las murallas.

 

 

 

Nota personal: Merece más la pena las vistas que el propio castillo, tal vez su precio no corresponde con lo que en su interior podemos llegar a ver.

 

Tras la visita al castillo comenzamos nuestro descenso, por diferentes calles que las tomadas con anterioridad, y con una parada intermedia en el mirador de Santa Lucia, con buenas vistas de la orilla del río Tajo.

 

Seguimos disfrutando de las calles, del ambiente y del ruido que se vive en Lisboa, ruido provocado por los tranvías, los taxis a modo de pequeñas motos con caja, muy similares a los Cocotaxis de Cuba, y el ir y venir de las gentes que ocupan continuamente las aceras… a veces demasiado estrechas.

                 

 

Plaza Comercio y Barrio Alto.

 

Llegamos a la plaza del Comercio, típica estampa de la modernidad de Lisboa, una modernidad conservadora, que muestra la importancia de la capital del país.

 

La impresionante plaza del comercio está ubicada donde anteriormente se encontraba el Palacio Real, siendo el punto neurálgico de la ciudad y presidida por una estatua ecuestre del Rey José I, con una construcción de tres laterales, y mirando al sur, más concretamente al río Tajo, sirviendo de puerta a las principales calles comerciales e históricas de Lisboa, así como dando acceso a un importantísimo barrio Alto.

 

 

 

 

Perderse por las callejuelas del barrio alto es algo que no debéis dejar de hacer, aunque os recomendamos un par de lugares, dos miradores donde disfrutaréis, primero del paseo hasta llegar a ellos, y después del propio lugar.

 

     

 

A mitad de camino podremos sorprendernos con una estampa extraña, un ascensor en la calle, en mitad de la ciudad, el Elevador de Santa Justa, y utilizado para salvar la diferencia entre la zona baja y la zona alta. En su punto alto encontraremos un restaurante y cafetería, desde donde podremos llegar al mirador del propio elevador.

 

Un mirador, ubicado en el Jardín de San Pedro de Alcántara, consigue que tengamos una espectacular panorámica del castillo y de la zona más antigua de Lisboa, y donde os sorprenderán dos cosas, entre otras posibles, el ambiente que allí se respira, y el tranvía que tiene el recorrido en la calle Das Taipas, junto al mirador, tranvía construido especialmente para las empinadas cuestas de la calle, y que siempre está cubierto por grafitis…

 

 

 

El otro punto recomendado, es el Mirador de Santa Catalina, completamente diferente al de San Pedro de Alcántara y con un ambiente diferente… aunque os recomendamos ir a primera hora de la tarde…

 

Es hora de descubrir otra zona singular e importante de Lisboa, aunque en éste caso se encuentra a las afueras de la ciudad.

 

Torre de Belém, Monumento a los Descubridores y Los Jerónimos

 

 

Poco podemos decir de este paraje, salvo una recomendación, si ves la capilla de Los Jerónimos abierta, entra y disfruta, no son muchas las ocasiones que puedas tener para poder acceder a ella… y por aquí comenzamos a ir descubriendo todo lo que en esta zona podemos encontrar…

 

El Monasterio de los Jerónimos tal vez sea la visita más importante en Lisboa, por varios argumentos, el primero es que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983, además de la belleza de su Iglesia, diferente a lo que podemos encontrar en otras iglesias y donde destacan las tumbas de Vasco de Gama y Luis de Camoes.

 

Desde aquí podemos ir a pie hasta el Monumento a los Descubridores y desde dicho monumento dando un plácido y relajante paseo hasta la carismática Torre de Belém.

El Monumento a los Descubridores, de unos 52 metros de altura, fue construido en 1960 para conmemorar el quinientos aniversario de uno de los grandes descubridores de Portugal, el infante Henrique el Navegante, descubridor de Madeira, Las Azores y Cabo Verde.

   

 

Cerca de este monumento se encuentra la Torre de Belém ubicada en el estuario del Tajo, siendo construida inicialmente como torre defensiva, aunque se cambió su uso a faro y centro aduanero.

 

 

Hora de cenar, por lo que os daremos una recomendación, restaurante República de Cerveza, ubicado en pleno Parque de las Naciones, lugar donde se celebró la Expo de Lisboa.

 

SETUBAL

Setubal es una ciudad cercana a Lisboa, de unos 100.000 habitantes y ubicada en el Alentejo, con una importancia derivada del turismo gastronómico durante todo el año y turismo de playa durante los meses estivales, debido a las playas cercanas a la localidad, sobre todo en la península Tróia y Portinho da Arrábida.

 

 

En nuestro caso probaremos la gastronomía del lugar y visitaremos el famoso Forte de São Felipe de Setúbal, desde donde obtendremos unas increíbles vistas de las playas y de la propia ciudad, atención con los horarios.

 

Dos recomendaciones gastronómicas, la primera, no puedes ir a Setubal y no entrar y comer o cenar en Casa Santiago o Rei do Choco Frito, ubicado en el puerto de Setubal, más concretamente en Av. Luísa Todi 98, casi frente a una gasolinera, donde unos sencillos Chocos con patatas fritas y una ensalada hacen convertir la comida o la cena en una sensación estupenda.

Otra apuesta segura sería el Restaurante O Novo 10, en la misma avenida que el anterior, Av. Luísa Todi 420/2, allí podrás probar muchos platos típicos de la cocina de Setubal, aunque la recomendación sería los pescados a la brasa, simples pero con sabor increíble.

 

Una pequeña escapada a una localidad cercana, denominada Palmela, para visitar el Castillo de la localidad.

 

 

 

 

SESIMBRA

La siguiente parada o excursión nos llevará a Sesimbra, típica ciudad de gran crecimiento motivado por un turismo en masa, aunque fuera de época estival la estancia es muy agradable, donde, además de sus limpias e impolutas playas, se podrá disfrutar de una gastronomía regional y local, basada en el pescado, además de poder disfrutar de parajes naturales únicos, donde una puesta de sol se convierte en un momento especial.

 

Al llegar a Sesimbra podremos disfrutar del  Castelo de Sesimbra, desde sus almenas disfrutaremos de una vista panorámica de la ciudad, ubicada a sus pies.

 

Otro punto importante a las afueras de Sesimbra, pero que os recomendamos, sobre todo a última hora de la tarde, con la puesta de sol, es El Cabo Espichel, salvaje y abrupto, donde encontraremos un fantástico faro y una original iglesia.

 

Sin duda, una vez que te encuentras en el Cabo Espichel, una mágica sensación te rodea, tal vez por lo expuesto que te encuentras al viento, que erosiona con fuerza los acantilados, ayudado por la constancia de ataques que el Océano Atlántico realiza por medio de fuertes olas.

 

El faro, como elemento apaciguador en la lucha entre los acantilados y las olas, y como salvaguarda del tráfico marítimo de la zona.

 

 

Cerca del faro, a unos 10 minutos andando encontramos el Santuario de Nossa Senhora y el alojamiento de los peregrinos, todo ello en un extraño conjunto civil que recuerda a las haciendas Mexicanas, donde su plaza, zona central recibe los peregrinos que hasta allí llegan. Indicar que el estado en el momento de nuestra visita es de semi abandono.

 

 

Desde la Iglesia podremos acercarnos hasta los acantilados, donde encontraremos pequeñas edificaciones a modo de refugios para la vigilancia, actualmente en desuso.

 

Nuestra recomendación gastronómica para rematar la visita en Sesimbra es la visita del Restaurante O Velho e o Mar, en la R. Joaquim Brandão 30, junto a la fortaleza del puerto, donde podrás degustar gran variedad de pescados a la brasa.

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2 opiniones en “PORTUGAL. Lisboa, Setubal, Sesimbra, Triángulo costero.”

  1. Buaaaa, me kd con la gastronomía, jejeje, como los chocos estén igual de buenos que en Cádiz habra que ir a probarlos, y a Córdoba le pasa como a Lisboa , escarbas un poquito y te encuentras restos arqueológicos, bueno y que me dices de los pescados a la brasa, y ese pulpoooo!!!, Jajajaja cada loco con su tema eh?, si es que el comer es uno de mis grandes aficiones jajajaja , hay en el monumento a los conquistadores tengo fotos con mi Lola, y en el castillo de Belén también, hay en el paseo marítimo hay una cafetería a pie de mar donde se ven unos atardeceres espectaculares y muy barata como casi todo en Portugal, en fin , Portugal es un país maravilloso

  2. Portugal la gran desconocida tiene infinidad de rincones increíbles que ver y una gastronomía que te hará disfrutar en la mesa.
    Pero ya que estuviste por Lisboa, Belem, etc, te dejaste sin visitar tres de las cosas más bonitas que tiene Portugal y que estaban muy cerca, en Sintra, La Boca del Infierno, El Palacio de Pena y La Quinta da Regaleira ¡ Espectaculares!

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